CRITERIOS DE OBRAS DE CONSTRUCCÍON FLUVIAL

CARACTERIZACIÓN, MEDIDAS CORRECTORAS Y PROTECTORAS PARA OBRAS MENORES O SERVICIOS EN ECOSISTEMAS FLUVIALES

DESCARGA AQUÍ LAS DIRECTRICES PARA PASOS O CRUCES DE VIALES EN CURSOS DE AGUA TEMPORALES O PERMANENTES

DESCARGA AQUÍ LAS DIRECTRICES PARA OBRAS MENORES EN ECOSISTEMAS FLUVIALES 

MEDIDAS GENERALES

El mayor impacto de este tipo de obras es el que se refiera a la PÉRDIDA DE CONTINUIDAD o tránsito temporal de los peces para su REMONTE REPRODUCTIVO y dispersion. Ello se debe fundamentalmente a la generación de tres situaciones:

  1. BARRERA POR SALTO: cuando como resultado de las obras se producen desniveles superiores a 0,5m entre láminas de agua contiguas.
     
  2. Barrera por salto

    Barrera por salto

     
  3. BARRERA POR PÉRDIDA DE CALADO: el caudal estival o el de estiaje en periodos prolongados de sequía de modo natural se concentra en el lecho natural dentro de la sección o vena de estiaje, manteniendo calado suficiente para el paso de peces. Cuando con ocasión de una obra este caudal se reparte a lo largo de una losa, se reduce su calado a pocos centímetros, imposibilitando tal paso de peces por quedar éstos varados.
      Barrera por salto Barrera por salto

      Barrera por pérdida de calado

      Barrera por salto y por pérdida de calado

  4. BARRERA POR VELOCIDAD DE CORRIENTE: para los peces reófilos velocidades mayores de 2m/s dificultan o imposibilitan su paso. Sucede en orificios sumergidos, presas abiertas con sección muy reducida o en rampas o dispositivos de aceleración de caudales.
  5.  

Las especies de peces del país (o autóctonos) necesitan cerrar su ciclo reproductivo remontando en invierno o primavera desde los embalses o tramos bajos a las cabeceras o cursos temporales de agua en donde desovan. Sstos cursos temporales tienen corriente (o inercia hidráulca) durante al menos más de dos meses en tiempo de freza. La gravedad de la barrera es más severa cuanto mayor es la red hidrológica que se bloquea o aísla, es decir, es más grave cuanto mayor es el número de afluentes y kilómetros de río presentes aguas arriba de la misma.

Nota: los peces constituyen la principal fauna acuática cuya transitabilidad se resuelve únicamente a nado, pues el resto de fauna vertebrada (anfibios, ofidios, quelonios, ...) e invertebrada (insectos, crutáceos) de habitual o en una fase de su ciclo vital resuelven la transitabilidad por tierra o aire.

  Barreras para peces por construcción de pasos

  Puente que no genera barrera para el paso de peces

 

PASOS O CRUCES DE VIALES EN CURSOS DE AGUA TEMPORALES O PERMANENTES

Estas medidas tratan de velar por los siguientes requerimientos de la ictiofauna reófila autóctona, al menos en invierno y primavera (periodos reproductivos de trucha y ciprínidos, respectivamente):

Ø        En cualquier sección transversal del curso debe existir una vena con calado mayor de 25 cm, sin rampas ni secciones que aceleren la velocidad de flujo a más de 1m/s en régimen inmediato a crecida ordinaria.

Ø        Los acabados de obra en servicio deben permitir el flujo de acarreos (caudal sólido) sin que se produzcan saltos por acopios aguas arriba y descalces por debajo de aquella.

Ø        Estas condiciones deben ser geomorfológica e hidrológicamente estables en el tiempo.

1. VIADUCTOS, PUENTES:

En los PUENTES o CONDUCCIONES interesa, o bien dejar el lecho natural o bien que las losas de apoyo se dispongan en el curso por debajo del lecho natural. Con ello se evitan la pérdida de calado y el salto que acaba generándose por arrastre del lecho aguas abajo (incluso descalces) sin reposición suficiente desde los acarreos de aguas arriba. Con ello se resuelve también que las losas de hormigón u otros acabados de fábrica interrumpan en parte la continuidad del medio hiporréico (poblaciones biológicas del lecho natural).

En los lechos debe evitarse la cimentación o base vistas de estructuras con las losas corridas y superficie o cara superior en cota constante, situación agravada si además están inclinadas en el sentido de la corriente. En estos casos interesa, o bien dejar el lecho natural, o bien que las losas de apoyo se dispongan en el curso por debajo del lecho natural. Con ello se evitan la pérdida de calado  y el salto que acaban generándose por arrastre del lecho aguas abajo (incluso descalces). De esta manera también se resuelve que las losas de hormigón u otros acabados de fábrica interrumpan en parte la continuidad del medio hiporréico (poblaciones biológicas del lecho natural). Asimismo, se deben evitar obras de consolidación o retención de sedimentos transversales al cauce y continuas con igual rasante transversal al río, pues aun siendo de gaviones o escolleras generan efecto barrera y pérdida de las distintas secciones hidráulicas naturales (avenidas y estiajes).

        SITUACIÓN A EVITAR:                           SOLUCIÓN PROPUESTA:

 

2. MARCOS DE HORMIGÓN:

Interesa que la losa de apoyo o lado inferior se disponga enterrada 0,5 m por debajo de la rasante del lecho natural o sumergida con calado mayor de 25cms, tanto para las oportunidades de transitabilidad a la freza de peces reófilos de la zona (barbos, bogas, cachos, pardillas,...), como para mantener la continuidad del medio hiporréico (poblaciones biológicas del lecho natural) y restablecimiento de las distintas secciones de régimen fluvial.

                      SITUACIÓN A EVITAR:                               SOLUCIÓN PROPUESTA:

 

3. BATERÍAS DE TUBOS

En su instalación uno de ellos, o preferiblemente dos, debe ser mayor que el resto o, al menos, si son todos iguales, uno o preferiblemente dos, se dispondrá por debajo del resto de la batería de modo que concentren la vena de agua de estiaje manteniendo un calado suficiente. Este tubo mayor o igual debe emplazarse con su base a más de 0,5m por debajo de la rasante del lecho natural en su cota más profunda, tomada aguas abajo del paso.

  SITUACIÓN A EVITAR:

 

       MEJORAS EN PASOS EXISTENTES

        

4. BADÉN EN LOSA O PLATAFORMA DE HORMIGÓN

El perfil transversal debe tener al menos tres cotas: 1) la de estribos o defensa de las márgenes, 2) la de tránsito rodado con caudales ordinarios, 3) la de estiaje o cauce inscrito. Esta última debe asegurar la continuidad para el paso de peces, por lo que su rasante debe emplazarse a nivel o por debajo del lecho aguas abajo del badén.

La losa se dispondrá sin pendiente en el sentido transversal al tráfico.

                 SITUACIONES A EVITAR

El badén en losa es la solución menos favorable tanto ambientalmente, como para el flujo de acarreos. Además el efecto barrera para las poblaciones piscícolas de este tipo de estructuras se acentúa en un caude permanente, dad la necesidad de establecer diseños de mayores dimensiones para cumplir su objetivo principal como obra de paso. Por ello, sólo debe contemplarse para obras de paso localizadas en cursos de agua sin Dominio Público Hidráulico y régimen de caudal temporal o efímero (representados en MTN 1:25.000 con trazo discontínuo), con cauces de anchura reducida. En el resto, la opción más estable como estructura y más favorable ambientalmente, supone disponer un MARCO o un TUBO empotrado 0,5 m bajo la rasante del lecho natural.

5. OBRAS COMPLEMENTARIAS DE CONSOLIDACION LONGITUDINAL DE MÁRGENES EN EL ENTORNO DE OBRAS TRANSVERSALES A CURSOS FLUVIALES

Las soluciones en escollera, encachados u otras con mampostería en seco (corazas o gaviones de recubrimiento) son más compatibles ambientalmente que las de hormigón aun chapado en piedra o naturalizado, para evitar la impermeabilización y permitir así la colonización con vegetación acuática y riparia circundante (trenzado autoregenerativo), manteniendo la continuidad biológica de las márgenes del ecosistema fluvial y sustituyen o complementan la consolidación de la obra de construcción (escollera + geotextil permeable a plantas), por raíces y manto vegetal.

Cuando la sección transversal del dominio público hidráulico lo permita, los taludes o pendientes resultantes del encauzamiento deben ser suaves o tendidos, para facilitar su estabilidad y su revegetación espontánea o con tierra vegetal reextendida, evitando descolgar ostensiblemente la capa freática en las riberas.

ESCOLLERA COLONIZADA POR LA VEGETACIÓN             TALUDES TENDIDOS O SUAVIZADOS

                                                                                              AGUAS ABAJO DEL DRENAJE

               

6. PISCINAS NATURALES, PEQUEÑAS PRESAS Y AZUDES DE RIEGO

Interesa que se dejen con lecho natural por las mismas razones anteriormente expuestas. Se deben construir con paramentos o compuertas que puedan retirarse o abrirse fuera del tiempo de verano; con ello se logra tanto la descolmatación natural como el restablecimiento espontáneo del cauce inscrito o vena de estiaje. 

En caso de abordarse con losas o solados en el área de ocupación de los bañistas, deberá dejarse un cauce inscrito suavizando el descenso a la cota más profunda para evitar daños o inseguridad para las personas. Aunque requiere un conocimiento aproximado del comportamiento de los caudales del curso de agua, como orden de magnitud orientativo serían 25cms de calado en una lámina de 0,5m para el cauce inscrito y velocidades menores de 1m/s en régimen ordinario de invierno y primavera.

El dique o azud, desmontado o abierto fuera de la temporada de baños o captación, debe dejar la mayor sección mojada posible con garantías para la obra. Debe emplazarse sin sumar al salto de la nueva obra un salto natural, de modo que se debe disponer varios metros aguas arriba de éste último. Más correcto que disponer una compuerta con calado hasta el fondo, es disponer una batería de éstas, o unos perfiles HPN montados sobre casquillos empotrados en la base de hormigón, y unos paramentos en madera tratada u otros materiales ligeros que permitan retirar en los estribos la estructura completa fuera de su tiempo de servicio (generalmente el verano). Abierta la compuerta o retirados los paramentos, debe quedar una escotadura en la base de la losa o muro a modo de cauce inscrito o vena de estiaje o sequía, y otras dos secciones: una de régimen ordinario y otra de crecidas.

  Barreras en construcción de piscinas naturales por pérdida de calado


7. ENCAUZAMIENTOS

El “encauzamiento” más compatible desde el punto de vista ambiental es el que consolida las márgenes con vegetación local leñosa, y deja un cauce inscrito o de estiaje, todo ello aun planteando una elevada sección mojada que asuma avenidas extraordinarias. Sin embargo, la defensa puntual de infraestructuras o seguridad para las personas puede requerir de intervenciones con obras de fábrica u otras soluciones constructivas, que eleven las garantías de eficiencia perseguidas.

Las soluciones en escollera o gaviones, en este orden, son más compatibles ambientalmente que las de hormigón, aun chapado en piedra. Ambas evitan la impermeabilización y permiten así la colonización con vegetación acuática y riparia, pues mantienen la continuidad biológica de las márgenes del ecosistema fluvial y sustituyen la consolidación de la obra de construcción (escollera + geotextil), por raíces y manto vegetal. 

Finalmente, cuando el Dominio Público Hidráulico lo permita, los taludes o pendientes resultantes de la canalización deben ser suaves o tendidos, para facilitar su estabilidad y su revegetación espontánea o con tierra vegetal reextendida, evitando descolgar ostensiblemente la capa freática en las riberas. 

8. ACABADOS O TERMINACIÓN DE LA OBRA VISTA

Los acabados en piedra resultan más perdurables si la piedra se usa como encofrado perdido a una cara vista, que si se chapa, pues se trata de obra mojada y expuesta a las corrientes de agua, áridos y golpeteo de piedras y troncos en avenidas. Otra opción es el tintado del hormigón en masa con tonos similares a los lechos de destino, o el uso de envejecedores del hormigón a base de óxidos de hierro y manganeso. Las escolleras deberán disponerse sobre geotextiles penetrables a los sistemas radicales de la vegetación leñosa, y no recibirse con hormigón o morteros que las desconecten de la biota riparia, salvo casos justificados. 

CRITERIOS PARA LA RESTAURACIÓN O MEJORA DE LOS BOSQUES DE RIBERA

 CRITERIOS PARA LA RESTAURACIÓN O MEJORA DE LOS BOSQUES DE RIBERA

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A continuación se relacionan ciertas pautas aplicables en la restauración o mejora de los bosques de ribera en ambientes mediterráneos donde no haya regenerado de vegetación propia de ribera y la perturbación haya sido severa (graveras) o sea crónica (sobrepastoreo). Son pautas generales que se debieran seguir, casos especiales aparte, en la RESTAURACIÓN DE RIBERAS:


  1. TRATAMIENTO DE LA VEGETACIÓN PREEXISTENTE: rozas (sin descuaje de raíces), con motodesbrozadora montando disco de picado: acondicionado de restos difuso pues los apilados generan arrastres concentrados, y las quemas dañan las cortezas finas y los sistemas radicales someros, característicos de especies de ribera.

     

  2. PREPARACIÓN DEL TERRENO: interesa alcanzar profundidad suficiente como para tolerar los desniveles del agua (crecida/estiaje), sin que desconecten del nivel freático estival. Donde puedan acceder, se usarán retrocargadoras (mixtas) provistas de cazo o cuchara de 3 ó 4 dientes en plantación simultánea sin inversión de horizontes. Los ahoyadores con cantos y piedras de similar diámetro a la barrena no actúan, y los percutores no remueven el terreno ni permiten plantar con raíz.Donde no acceda la máquina, se pueden preparar estacas de sauces y chopos (h>3m, diám.5-10cm), hincándolas con batestacas por el corte en testa, y la punta biselada.

     

  3. TAMAÑO DE LA PLANTA: deberá ser de entre 2,5 y 4m (media 1,5m enterrado), en diámetros delgados (perímetro<14cm a 1m. de altura por facilidad de transporte y flexibilidad), a raíz desnuda y descopados para envainar los protectores de 2m, que darán sombreo al tronco.

     

  4. PROTECCIÓN Y ENTUTORADO: las jaulas enganchan ramas y restos en crecida elevando el efecto de empuje por el agua, por lo que parece más adecuado el uso de protectores rígidos (30-60% sombreo) con diámetro de 9-11cm (planta <3,5m) u ocres de tronco enrollables (planta >3,5m). Siempre deberán ir entutoradas con poste de madera tratada (v.u.>20 años) o castaño (v.u. <5 años), hincados con batestacas y cinchados con bridas a dos alturas (conjunto tut./protec.). Con ganado vacuno o cervuno se puede disponer a 1,20m un alambre liso uniendo los tutores y un pastor eléctrico portátil manejado por el ganadero o personal contratado. 

     

  5. ELECCION DE ESPECIES: interesa que sean arbóreas al haber sido objeto de mayor degradación (las arbustivas pioneras suelen estar presentes, y las climácicas aparecen de manera natural tras la recuperación de la ribera). Generalmente se encuentran en el curso, aunque algunas pueden haberse desplazado o sustituido, o no hallarse representadas por sobrepastoreo, laboreo en cabeceras llanas, y grandes presas. No usar especies o ecotipos propios de jardinería, ni plantaciones clónicas. Realizar traslocaciones, controlar la región de procedencia y variar genomas/sexos.
    1. Primera línea de agua (sólo en cursos permanentes): alisos, chopos y sauces.
    2. Segunda línea de agua (o primera en intermitentes): fresnos, olmos y almeces.
    Lindando con huertas, olivares y cerezos, deben usarse arbustivas de menor talla.

     

  6. DENSIDADES: deben ser altas (<3x3m) para controlar la vegetación accesoria y ralentizar localmente la velocidad del agua en crecida. Puede ser por bosquetes en áreas extensas de depósitos fluviales localizados donde no se eleve el efecto erosivo en la margen contraria, o en una sola línea si se estrecha el Dominio Público.

     

  7. MANTENIMIENTO: aunque los riegos y el goteo sean una opción temporal, mejor es una preparación profunda del terreno complementado con un desbroce por ruedos en primavera, vigilancia, y recolocación de pies y tutores inclinados tras avenidas.

     

  8. CALENDARIO: con la hoja caída se  facilitan las labores (menos peso y mayor facilidad de corte), y se encuentran a savia parada. En zonas templadas las especies de ribera llegan a perder la hoja con la saliente, por lo que interesa acercar más las plantaciones al otoño que apurarlas en invierno, siempre descopadas salvo en guía. 


Previniendo arrastres importantes de vegetación leñosa o propagación de incendios y entendiendo las particularidades que pudieran presentarse, se detallan a continuación los criterios básicos para los TRATAMIENTOS SELVÍCOLAS EN RIBERAS:

  1. ROZA SELECTIVA: manual con motodesbrozadora montando disco de corte y picado (2 ó 3 alas y puntas dobladas). El desbroce afectará básicamente a zarzales y otras pioneras desarrolladas por las acciones de degradación sobre el medio fluvial.

     

  2. PODA: hasta 2m, ó 3m si es zona de concurrencia de pescadores. Interesa realizarla con espadín montado sobre pértiga corta, pues facilita alcanzar ramas sobre la vertical del agua, e irlas troceando en el aire en tacos de 0’5m, con más facilidad que ya en el suelo. Existe aceite biodegradable para cadenas en labores junto al agua.

     

  3. HURONEO: aminorando embalsamientos, dentro del cauce mojado se abordará el apeo y tronzado en tacos de pies y material seco, fuera de éste se centrará en pies inclinados (más de 45º), y los enfermos o secos menores de 10m de alto, dejando los verticales secos o enfermos grandes (h>10m daños en apeos) para refugio y cría siendo suficiente en su caso la poda o escamonda hasta los 3m.

     

  4. SELECCIÓN DE BROTES: para aquellas cepas que dispongan de varios pies se suprimirán algunos (menos de la mitad por cepa) para mejora de los restantes.

     

  5. ACONDICIONADO DE RESTOS: la roza con disco de picado, y la poda troceando al aire sobre la rama aún inserta, dejan una capa de restos que, de ponerse en transporte con las crecidas, se comporta como material granular, evitando represamientos. La retirada de los restos caídos sobre orilla puede recogerse a la franja de por cima de la crecida ordinaria, sin necesidad de apilar, pues su aplicación sobre el suelo reduce la velocidad de propagación de fuego, y el suelo húmedo acelera su descomposición sin fitopatógenos. La quema de restos en especies de ribera ocasiona daños en los sistemas radicales someros y las cortezas finas; los puntos de quema son zonas de erosión en avenidas y tardan en revegetarse espontáneamente. 

     

  6. UNIDADES DE OBRA COMBINADAS: donde hay mucha roza habrá poca poda y viceversa, por lo que es recomendable combinarlas en una sola unidad de obra.

     

  7. ÉPOCA: similar a la descrita para las plantaciones de ribera. Es mejor adelantarlas al otoño ante la imprevisibilidad de la crecida por lluvias mantenidas.

     

  8. EMPLAZAMIENTO: atendiendo a razones hidrológicas y ambientales, los trabajos se ceñirán a la orilla de sedimentación o la de vegetación leñosa más adelantada, manteniendo toda la vegetación posible en las orillas de erosión, tramos estos en los que las intervenciones perseguirán su revegetación o consolidación. Debe mantenerse sin tratar una de las orillas por su misión como claro corredor y refugio.

     

  9. PLANTACIONES COMPLEMENTARIAS: junto con el tratamiento selvícola de la ribera, en determinados tramos la roza sólo tendrá sentido seguida de una plantación que controle por sombra y/o competencia el matorral invasor rozado, salvo en tramos pastoreados. La pauta a seguir es la descrita para restauraciones de ribera.

     

  10. PRESUPUESTOS: este tipo de trabajos presenta dificultades especiales derivadas de las pendientes, dificultad de acceso, litofacies y proximidad al agua, de modo que se entiende necesario elevar los precios o rendimientos en un 25% por penosidad respecto de las tarifas usadas para tratamientos selvícolas en situaciones habituales.

     

Nota: La sección de pesca ha desarrollado unidades de obra específicas que recogen los precios derivados de la situación especial de trabajos en ríos que, aunque sujetas a revisión, pueden ser consultadas solicitándolo a la siguiente dirección:    cesar.esteban@juntaextremadura.net


Por complejidad del medio e importancia en cuanto a planificación y coste en los trabajos de tratamiento selvícola, se detallan y justifican los criterios básicos en el ACONDICIONAMIENTO DE RESTOS EN TRATAMIENTOS SELVÍCOLAS DE RIBERA:

CONSIDERACIONES ESPECÍFICAS DEL MEDIO FLUVIAL: El estado de conservación de las riberas en Extremadura está polarizado entre dos situaciones antagónicas:

  • Galería hueca y decrépita o desaparecida: en aquellos lugares donde se perdió por actividad humana (sobrepastoreo, fuego, laboreo) el bosque de orilla en cabecera, u otros tramos en los que actualmente el pastoreo libre impide la regeneración natural al consumir el ganado a diente los brotes y plántulas nacidas. Son tramos para restaurar la vegetación.
  • Vegetación trabada y muy densa (en casos envejecida con acumulaciones de material seco), o regeneración muy abundante si existe semillado o propágulos donde se ha abandonado el pastoreo o cesado la perturbación antrópica. Son tramos para aplicar una selvicultura específica, caso de existir razones objetivas para ello.

Los tratamientos selvícolas en los sotos o bosques de ribera presentan particularidades muy específicas: linealidad de sus formaciones, rápidos crecimientos, cortezas finas, raíces muy someras, hoja caduca y alta palatabilidad para herbívoros, regenerados muy abundantes, severo sometimiento al régimen de avenidas y sequías y circunscripción al Dominio Público Hidráulico en suelos muy húmedos con pendientes y fisiografía complicada, entre otras.

Frente a las aguas, especialmente importante es que los suelos se hallen eficientemente sujetos, constituyendo las raíces leñosas su mayor garantía, por ello los suelos no se deben remover ostensiblemente, evitando la denudación de la vegetación y conservando la trama más densa de raíces.

CONSIDERACIONES ESPECIFICAS EN EL ACONDICIONAMIENTO DE RESTOS: De acuerdo con lo antedicho estos trabajos y sus resultados deben ser de carácter marcadamente distinto a los de cualquier otra actuación en monte. Al no poder mecanizarse con maquinaria se deben emplear:

  • Desbrozadoras manuales, con cuchillas de picado que dejan los restos menores de una pulgada de diámetro en trozos de un palmo.
  • Motosierras o podadoras, con las que se van troceando los restos gruesos en tacos menores de medio metro.
  • Pase de tijera de dos manos para remate de las ramillas de los tacos apeados en vuelo.

Estos restos quedan homogéneamente distribuidos (sin apilar o acordonar) con las siguientes características:

  • Velocidad de pudrición muy alta (por contacto con el suelo en ambiente húmedo).
  • No generan enfermedades o plagas (muy baja inercia o duración de los tejidos vivos).
  • Por su corto tamaño son fácilmente transportables por las avenidas, manteniendo las condiciones de circulación y evacuación hidráulicas, sin formar embalsamientos.
  • Las condiciones de velocidad de propagación en caso de incendio son bajas (combustible grueso, fino aplicado contra el suelo, compacidad y ambiente húmedo) e inferiores a las previas. Además, su rápida pudrición las reduce.   

El desembosque a vertedero resulta muy costoso, inviable en muchas ocasiones, y puede generar mayores impactos por la construcción de viales temporales o el tránsito rodado sobre cauces y orillas. Los astillados o triturados resultan inapropiados por imposibilidad e inconveniencia de tránsito de la maquinaria y las quemas generan severos daños tanto en las cortezas finas de ribera como en sus sistemas radicales muy densos y someros. Finalizada la actuación no se aprecian muchos daños en la zona, salvo los calveros dejados tras la quema, que son puntos sensibles de socavación hidráulica. Sin embargo, a su primera puesta en savia se observan pérdidas de copa por mortandad radical y un debilitamiento de la vegetación resultante, que se traduce en intensos episodios de enfermedades y plagas (desarrollos fúngicos por la asepsia tras la quema). Quemar fuera del Dominio Público Hidráulico, en fincas fundamentalmente privadas, no resulta posible por la negativa general de los dueños y debe optarse por otras prácticas alternativas al uso del fuego. Las quemas mejoran los rendimientos en obra cuando las condiciones climatológicas son propicias para hacer una quema en orilla, pero esas condiciones de propagación elevadas favorecen también el riesgo de derivar en incendios con responsabilidades imputables a la contrata o a la dirección de obras.

La intervención en una única orilla (respetando la de erosión, la de regenerado protegido o la de mayor valor como corredor), en tramos discontinuos en torno a un kilómetro, sin apeos de pies decrépitos (sólo secos, derribados o tendidos con p>100%), son otras medidas que contribuyen a reducir el volumen de restos que, en avenida, resulten transportados.